Con su triunfo en el Roland Garros, federer empata a Pete Sampras con 14 victorias de Grand Slam
PARÍS -- Roger Federer ganó su primer Roland Garros e igualó el récord de 14 Grand Slams en singles, completando al mismo tiempo el Grand Slam en su carrera.
Poco después le preguntaron si sería feliz en caso de tener que retirarse en ese mismo momento y resondió sin titubeos: "Sí, lo sería, porque siento que puse todo en la cancha, ustedes lo saben. Peleé por este momento y me mantuve positivo y calmo cuando las cosas quizá no estaban tan bien, aunque todavía estuvieran encaminadas. Así que sí, sería feliz. Siempre dije que no importa cuándo me retire, estaré en paz. Puedo dejar el juego mañana, pero no elijo hacerlo porque lo amo demasiado".
Ese amor, cualquier legión de fanáticos de Federer lo diría, está perfectamente expresado en un juego que es tan letal como tierno, tan versátil como dedicado al propósito específico de ganar partidos. Probablemente Roger convenció a la mayoría de los críticos de que él es el mejor tenista de la Era Abierta, si no del mundo.
Para una muy pequeña porción de la demografía tenística, esta es una terrible noticia. Es que en el pasado reciente, especialmente en el período que fue desde fines de enero hasta el final del torneo de Madrid, hace tres semanas, parecía que todos los récords potenciales y las distinciones que tenía en la punta de los dedos habían comenzado a poner a Federer bajo una presión enorme. Sus oponentes entraban a la cancha sintiendo que quizá tenían una chance de pasar un obstáculo alguna vez insuperable.
Federer era como uno de esos jugadores de fútbol americano que corren con gente colgada de sus espaldas, incluso más de las que pueden sacudirse para sacarse de encima. Pero la victria del domingo -y realmente, una buena parte de la dinámica fue creada por la derrota de Nadal en cuarta ronda- puede llegar a ser un poderoso catalizador para el cambio de juego.
A los 27 años, a Federer le quedan fácilmente unos tres o cuatro años de buen nivel, y no necesita estar apurado por nada. Sólo un pedazo de fruta le queda aún tentadoramente colgado, y es la cantidad de títulos consecutivos en singles.
Cuando arranque Wimbledon en un par de semanas, Federer todavía estará indudablemente caminando por el aire. Por el resto de su carrera en el circuito, Federer estará
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