partidos seguidos sobre tierra, desaprovechó una gran ocasión para, al menos, hacer feliz a su compatriota Bjorn Borg, campeón en seis ocasiones, que presenció el partido en el palco.
"Doy las gracias a Magnus mi entrenador, a Jenny mi novia, y a mis padres que vinieron hoy para este partido y que me apoyaron desde que comencé a jugar tenis. Este es el mejor torneo del mundo y me encanta venir", añadió Soderling.
Federer y su cita con el título se vio frenado por un rato durante el segundo set, cuando un individuo logró entrar a la cancha, tras abrirse paso por la zona de fotógrafos, y trató ponerle un gorro rojo al suizo.
La seguridad respondió con cierta lentitud hasta que finalmente lograron acorralar al individuo en el otro extremo de la cancha.
Hubo un silencio sepulcral hasta que se empezó a corear el nombre de Federer: "¡Ro-ger! ¡Ro-ger!". Siempre sereno, Federer se acomodó la vincha en su pelo, Soderling le hizo un ademán para ver si todo estaba bien y el partido se reanudó.
Soderling logró reaccionar y encontró su juego, forzando el set a un desempate. Pero la brillantez de Federer fue notable en ese tiebreak, incluyendo aces en todos sus cuatro puntos de servicio, y el sueco sólo pudo esbozar una mueca de frustración.
Federer se encaminó al triunfo con un quiebre de servicio al inicio del tercer set y sólo tuvo que defender su saque hasta el final.
Pese a las difíciles condiciones de tiempo, Federer jugó con una magnífica precisión: acumuló más winners que errores no forzados, 41-24.