Alemania derrotó 3-2 a Turquía, este miércoles en Basilea, y se clasificó a la final de la Eurocopa-2008 de fútbol.
En un final de grandes emociones, Turquía empató el partido (2-2) en el minuto 86,y Philip Lahm marcó el tanto de la victoria en el 90.
Los otros goles germanos fueron anotados por Bastian Schweinsteiger (26) y Miroslav Klose (79), mientras que Turquía marcó por intermedio de Ugur Boral (22) y Semih Senturk (86).
"Este partido me ha dejado sin fuerzas. Fue una lucha con el cuchillo entre los dientes hasta el último minuto. Tras el empatye turco el equipo reaccionó bien y mostró que tiene moral. Hemos demostrado llegando a la final que siempre hay que contar con nosotros", afirmó el técnico alemám Joachim Low.
La selección de Alemania alcanzó su sexta final e intentará conseguir su cuarta corona europea, tras los títulos logrados en 1972, 1980 y 1996, cuando se enfrente el domingo al ganaun besodor de la otra semifinal entre España y Rusia.
Alemania, que llegó a Suiza y Austria intentando quebrar una racha negativa sin triunfos en fase final de Eurocopa que databa de 12 años, se encuentra en una nueva final, confirmando un proceso de ascenso que se inició con Jurgen Klinsmann en el Mundial-2006 (tercero) y siguió su ayudante, 'Jogi' Low.
Turquía, que pisaba por primera vez una semifinal europea y volvía a esa instancia después del tercer puesto del Mundial-2002, cayó de pie, cuando se había presentado al partido con nueves jugadores de baja entre suspendidos y lesionados, frente a un rival que mostró más contundencia que juego bonito.
Ante la sorpresa general, el que llevó el ritmo del partido en el inicio fue la diezmada Turquía, que avisó a los 13 minutos con un bombazo de Kazim Kazim que le rompió el travesaño a Jens Lehmann.
En una jugada con esa tónica, Kazim volvió a pescar un centro y con un globo sorprendió a Lehmann. El balón dio en el larguero y el rebote lo mandó al fondo Ugur Boral (22).
El golpe despertó a la favorita Alemania, que apenas cuatro minutos después igualó el marcador con un gol de Schweinsteiger (26).
En el 51, el árbitro suizo Massimo Busacca omitió pitarle un penal de Sabri a Lahm, que al final tuvo su recompensa
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